A nivel global, los precios atractivos del girasol incentivaron un aumento en el área sembrada para esta nueva campaña 25/26, sobre todo en Rusia; proyectándose un aumento en la producción respecto a la campaña pasada. Sin embargo, el bajo stock inicial y una demanda activa lleva a que la relación stocks/consumo tanto para semilla como para el aceite, sea la más baja de las últimas campañas.
Girasol, ¿la estrella de la campaña?
En las próximas semanas comenzaremos a sentir con más fuerza la presión por el ingreso de la cosecha del Mar Negro. Sin embargo, el clima desfavorable de junio y parte de julio que llevó a un recorte de la producción esperada, sobre todo en Ucrania, sumado a una demanda firme y una relación stock/consumo ajustada, le pondría un piso a los precios.
Localmente, la molienda viene muy activa, con bajos stocks de aceite y una demanda externa que sigue apareciendo. Aunque con una campaña 24/25 récord, aún queda mucho girasol para vender (40% de una producción en torno a las 5 M Tn), sobre todo en el sur del área agrícola.
Si todavía queda girasol, la ventana ideal para marcar ventas es hasta fines de agosto, principios de septiembre, antes de que se generalice la cosecha en el hemisferio norte y veamos esa presión en el mercado.
Hacia adelante, el desafío es que vamos a una campaña con una suba en el área de girasol mayor al 15% y con un muy buen arranque de campaña en cuanto a perfiles, además de que los buenos márgenes que deja este cultivo. Las mayores variaciones en área se verían en el norte del área agrícola, por lo que veríamos un crecimiento en la oferta de girasol en diciembre.
En cuanto a la comercialización de la nueva campaña, estamos viendo semanas de buen volumen de negocios. Con precios en torno a los US$ 340/350 iríamos marcando ventas buscando cerrar relación I-P y cubriendo costos.